Es un pequeño paraje del norte de Punilla, asentado en un marco natural y agreste, con abundante vegetación y cascadas escondidas que invitan a la aventura y el descanso. Su historia es ancestral y cada uno de sus rincones como el Valle del Silencio y las Grutas de Ongamira, fueron testigos de la ardua batalla que libraron los conquistadores contra los Comechingones originarias del lugar. El capitán europeo al mando de la facción vencedora, Luis de Luna, fue el que legó el nombre a la Quebrada que alberga a la pequeña población. Rodeada de extraños conglomerados de areniscas rojizas y suaves serranías, con circuitos alternativos, yacimientos arqueológicos, edificios y parajes históricos, con sus almuerzos típicos y dulces caseros, las maravillas del lugar sumergen al visitante en un profundo abrazo con la naturaleza, el pasado y el encanto telúrico de la tradición. Charbonier no es sólo un paraje, sino un punto de partida a mil destinos distintos. Aguas termo minerales, antiguas canteras de cuarzo, reserva de hierbas medicinales y de quebrachos colorados, el perdido fuerte hispano de la Malaventura en Escobas, el arroyo de Los Morteros camino al mirador indígena, el Cerro Pajarillo y Los Terrones en la Quebrada de Luna, con las imponentes grutas del vecino Valle de Ongamira, son sólo algunos de los sitios que componen el ambiente ideal para el turismo ecológico, de aventura y cultural. En ese marco natural y virgen se ofrecen, durante todo el año, actividades recreativas y educativas, cabalgatas y caminatas a las sierras con guías.
En el centro de la imagen ponemos a Characato, al norte ubicamos el fantástico Valle de Ongamira y en su entorno las mil manifestaciones de una cultura y una naturaleza que se brinda a cada paso, en cada nueva quebrada, en cada nuevo relieve.